Por dónde empezar (sin gastar de más)
Las medidas de menor costo suelen ser las más rápidas: apagar luces en cuartos vacíos, aprovechar la luz natural, desconectar cargadores y no dejar pantallas en espera. CONUEE y CFE han difundido este enfoque durante años: primero el hábito, después la tecnología.
PROFECO ha señalado que el llamado consumo fantasma (aparatos apagados o en espera que siguen tomando energía) puede representar una parte notable del gasto doméstico. Un multicontacto con interruptor ayuda a cortar varios equipos a la vez.
Sin garantías milagro. Nadie puede prometerte “bajar el recibo a la mitad” sin conocer tu consumo. Desconfía de imanes, “ahorradores” milagrosos o tutoriales para alterar el medidor.
Iluminación
- Sustituye focos incandescentes o muy calientes por LED. En el rubro de iluminación el ahorro puede ser alto; no es lo mismo que el recibo total.
- Apaga si sales más de un minuto. Con LED, encender y apagar no “gasta más” como se creía con fluorescentes antiguos.
- Limpia pantallas y luminarias: el polvo obliga a usar más luz artificial.
Refrigerador y cocina
- Revisa empaques: si no sellan, el motor trabaja de más.
- No metas alimentos calientes. Deja espacio entre la pared y el aparato para ventilación.
- Descongela según el manual. Un freezer con escarcha consume más.
Clima y aire acondicionado
En zonas cálidas el minisplit suele ser el mayor consumo. Una temperatura de confort alrededor de 24–25 °C, filtros limpios, puertas cerradas y sombra en ventanas reducen el trabajo del equipo. Bajar el termostato “para que enfríe más rápido” no acorta el tiempo: el aparato corre a máxima potencia más rato.
Al reemplazar equipos, busca etiqueta de eficiencia energética, Sello FIDE cuando aplique, y capacidad acorde al tamaño del cuarto. Un equipo sobrado o muy viejo suele salir más caro que uno adecuado.